miércoles, 23 de noviembre de 2011

Al faro, Virgina Woolf

SINOPSIS

En 1926, Virginia Woolf cumplió cuarenta y cuatro años y se hallaba escribiendo una nueva novela que, a diferencia de sus otras obras, la arrastraba en medio de un tumulto de apremiantes arrebatos creativos. Ni dudas, ni vacilaciones, ni nerviosos exámenes de sus propios méritos, ni miradas de reojo a la obra de otros escritores, ni amargos comentarios sobre la distancia que se interpone entre sus deseos y el resultado con el que tiene que contentarse. Al Faro, su nueva obra, es la más desnudamente autobiográfica de sus novelas, la más centrada en sus relaciones con sus padres, con la familia y con el medio social del que provenía, la más centrada en el análisis de sus propios responsabilidades como creadora.

Al Faro se concibió y redactó como analagía de la pintura que adquiere forma y cuerpo con el paso del tiempo dentro de la propia novela; esa pintura que se ejecuta ante los ojos del lector, quien, propiamente, no ve la pintura, sino que la lee. Virginia Woolf consigue conjugar en esta novela todos los elementos del recuerdo con un forma artística plenamente satisfactoria, y logra que los ingredientes con que compone sus novelas, la vida, la muerte, adquieran una extraordinaria riqueza de matices. Consigue, en fin, un equilibrio difícil, comprometido, entre revelación y conocimiento.

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