miércoles, 2 de enero de 2008

La mansión Dax, César Mallorquí

Mallorquí tiene la llamativa habilidad de construir entre sus personajes la figura de verdaderos malvados. Más allá de las similitudes que podemos encontrar entre ellos (son poderosos, inteligentes, cultos y refinados) prevalece el magnetismo que éstas figuras emanan. Lo valioso, además de la lograda construcción de tales figuras, es la tensión moral que caracterizan a estos villanos y el cuestionamiento psicológico o la ambigüedad ética que producen en el chico protagonista de la historia. Al joven lector, que seguramente será atrapado por el ritmo de la novela, le suscitarán muchas preguntas la relación entre uno y otro.
Lectura apasionante que nos lleva a sumergirnos en un Madrid marcado por los contrastes y que cabalga entre el sigo XVIII y el XIX, es curioso cómo las referencias literarias y aquellos recursos que los teóricos suelen denominar como metaficcionales hacen que la misma novela sea un híbrido entre el realismo, la novelas de ladrón de guante blanco y la narración cinematográfica. Cabe destacar además el pertinente epílogo que incluye, además de una ameno escrito autobiográfico, una entrevista donde el autor da cuenta de su oficio.

Mi opinión:
éste ha sido el primer libro que leía de Mallorquí y no me ha decepcionado. Duro pero no exento de ternura compasiva, imaginativo, bien recreado y bien escrito. El misterio Dax se resuelve bastante fácilmente, pero la intriga está bien sembrada. Me gustó mucho.

La puerta en la muralla, Marguerite de Angeli

Desde su nacimiento Robin está destinado a ser un caballero del Rey, pero una extraña enfermedad trunca sus aspiraciones. Con la ayuda del hermano Lucas, un monje generoso y optimista, aprende a plantarle cara al miedo y a superar sus limitaciones. Encuentra su puerta en la muralla.

Mi opinión: al comenzar a leerlo me pareció tópico, pero la superación del protagonista es conmovedora y llega a emocionar. Muy bueno.

Las historias perdidas, Jordi Sierra i Fabra

Un viejo que vive retirado de la vida en un desierto y desengañado de la raza humana, encuentra a un moribundo. No sabe si salvarle, pues si lo hace y es bueno, hará el bien, pero si es un malvado, todo lo que haga recaerá sobre su conciencia. El moribundo le cuenta una historia y el anciano lo salva. Meses después, incapaz de resistir sus dudas, va al Viejo Reino para saber qué ha sucedido. El hombre salvado es el Gobernador y está llevando al país a la ruina. Regresa al desierto desolado y encuentra a otro moribundo. Vuelven las dudas. Tras contarle este una historia lo salva y meses después regresa al Viejo Reino. El segundo hombre es la mano derecha del primero y entre los dos el país vive días de prosperidad. El viejo regresa al desierto feliz. Una historia escrita con el tono épico de las grandes leyendas.

Mi opinión: por momentos me ha recordado al rey errante de Laura Gallego, pero no, Fabra tiene su sello personal. Fábula-parábola que no está mal.

Nano y Esmeralda, Alfredo Gómez Cerdá

Nano es el hermano mediano, y está harto de que siempre hagan más caso a Rosa, la mayor, y a Luisma, el pequeño. Pero en su vida va a cruzarse de manera sorprendente Esmeralda, una anciana con una bicicleta increíble. Realidad y fantasía se dan la mano de manera divertida, poética y tierna.

Mi opinión: es cierto que este libro ya no es para mi edad, pero aún estudiándolo con ojo crítico, hay cosas que no me convencen. Otras sí, hay múltiples aciertos que me han enseñado mucho.

Vidas escritas, Javier Marías

Faulkner a caballo, Conrad en tierra, Isak Dinesen en la vejez, Joyce en sus gestos, Stevenson entre criminales, Conan Doyle ante las mujeres, Wilde tras la cárcel, Turgueniev, Mann, Lampedusa, Rilke, Nabokov, Madame du Deffand, Rimbaud, Henry James, el gran Laurence Sterne…Hasta un total de veinte genios de la literatura resucitan en estas breves e insólitas biografías, que se leen como cuentos gracias a la precisión, amenidad y elegancia de la prosa de Javier Marías. Todos son extranjeros, todos están muertos y todos han sido tratados como personajes de ficción, con un afecto y una ironía no exentos de profundidad.

El volumen se completa con seis retratos de "Mujeres fugitivas", que vivieron y murieron por encima de sus posibilidades, con tanta intensidad como humor. Y lo corona "Artistas perfectos", el contrapunto de las anteriores semblanzas: sus imágenes detenidas prescinden de anécdotas y caracteres para subrayar, en frases como relámpagos, la expresividad de los rostros, ademanes y gestos, espontáneos o artificiales, de los artistas que sólo en la posteridad alcanzan la perfección.

Con un extraordinario material gráfico -retratos pertenecientes en su mayoría a la colección del autor-, Vidas escritas se ha convertido en la más divertida, melancólica y fascinante invitación a leer.

Mi opinión: curiosa incursión en la vida de célebres escritores. Para amantes de la literatura.